martes, 19 de febrero de 2008

La Reflexividad en Sentido Filosófico-Pedagógico

El término central de la filosofía moderna es "la conciencia", que en su puro sentido germánico es reflexividad o conciencia de darse cuenta de sí mismo, de las propias ideas, de las pasiones, etc; en suma, del propio yo. Ese yo no es la realidad del cuerpo material o psicológico, sino la consciencia de sí mismo. Esa consciencia existe sólo en la medida que el yo se da cuenta de lo que es, de su esencia. Fichte define ese yo como el ser que se sabe a sí mismo, que se conoce a sí mismo. Su existencia no es más que su reflexividad, su frente a frente, consigo mismo. Socrates ya propuso "conócete a tí mismo". Es el "ser-para-sí" de Hegel.

Para la mente mediterránea su primera experiencia es la del prójimo o su yo visto desde fuera. Es el hombre social del foro, del mercado, de la plaza... La diferencia entre el mí y el otro es lo que constituye el yo, por lo tanto, necesita de la relación social para identificar su yo. Este yo consiste en mirar al tu, por lo que el yo separado del tu se queda vacio. Por esta razón, el destierro, o el aislamiento, es una de las penas máximas en las culturas meridionales. La consciencia meridional es un yo que se proyecta fuera de sí "en ficticia duplicación, que hace de sí mismo un amigo exterior y le dirige prudentes amonestaciones y tibias confidencias", afirma Ortega y Gasset. Se trata pues de una reflexividad que se hace en la comunidad.

Sin embargo, el yo que vive en la reflexividad es, siempre, el yo que se alimenta de sentirse a sí mismo, es el espíritu que se recoge dentro de sí mismo. Es el yo pleno de intimidad en fuerza recíproca con la soledad. El maestro Eckhart, en la Edad Media, dice que la auténtica realidad se encuentra no fuera, sino en lo más íntimo de la persona y esa realidad siempre se alcanza tras un desierto silencioso. Leibniz ofrece un mundo de yo intelectuales independientes, que nadie puede penetrarlos: son sus mónadas sin ventanas. Descartes y Kant, definitivamente, se quedan con el yo, centro y periferia de toda realidad. Descartes encuentra el yo junto a la materia. La subjetividad en Kant, es la conciencia que abarca el tiempo y el espacio, incluso estas realidades que sustenta la materialidad está dentro de la conciencia. Kant hace de la reflexividad el sentido de la existencia y sucumbe sólo ante la realidad que se da cuenta de sí misma, es decir, no hay más realidad que la consciencia de la reflexión.

Es fundamental advertir que para que exista esta reflexividad antes, es necesario que la consciencia se haya dado cuenta de que exíste otras cosas distintas a sí misma. La consciencia irreflexiva que siente, prefiere, desea, se interesa de forma primaria y espontánea no es reflexividad. 
 
La consciencia de lo otro y la consciencia reflexiva son dos estadios de consciencia del yo que se necesitan y es necesario cultivar mutuamente para la plenitud del yo. Existe otra reflexividad sin límites, que abarca el yo reflexivo, enraizado en la comunidad, que mira al tu, en el Ser Transcendente. Pero esta reflexividad es tema de hombres, a-temporales, in-condicionados, a-circunstanciales y a-espaciales. Es tema de la Metafísica.

Para pensar:
¿Qué diferencia existe entre reflexión y reflexividad? ¿Qué supone la reflexividad desde la perspectiva pedagógica?

Para profundizar:
Ortega y Gasset, J. (1983). Kant, Hegel, Scheler. Revista de Occidente. Alianza Editorial.


martes, 27 de marzo de 2007

El Conocimiento Pedagógico

El Conocimiento Pedagógico es un conocimiento sobre la educación, tan antiguo como el conocimiento filosófico, con el que comparte dos actitudes básicas: la fundamentación y la crítica.
 
La filosofía surge como alternativa a la mitología, conocimiento, este último, de carácter acrítico e imaginativo sobre el cosmos, el mundo y el hombre. La filosofía es amor a la sabiduría, a la verdad racional y empírica, que desde sus orígenes se  comunica, crea seguidores, escuela, academia y universidades..., es decir, genera conocimiento pedagógico o conocimiento sobre qué, cómo y para qué educar a los ciudadanos.
 
En definitiva, el Conocimiento Pedagógico es saber educar para un tipo de sociedad, para un tipo de estado... y esto afecta a la política. Por estas razones, los grandes filósofos fueron y son pedagógos y muchos de ellos fueron y son incómodos para las ideologías políticas (desde Anaximandro a Savater).
Pero, ¿qué es educar?
 
Educar son procesos sociales y culturales. Es decir, procesos humanos comunicativos (conscientes o inconscientes) que posibilitan el resurgir de un tipo de hombre y de un tipo de sociedad. Son siempre procesos de captación de valores o intercambios simbólicos referidos a la potenciación de las diferentes dimensiones humanas (cognitiva, afectiva y comportamental).
 
Entonces, ¿en qué consiste el conocimiento sobre educación?
 
El Conocimiento Pedagógico o sobre la educación es siempre un conocimiento de tipo teórico, práctico y crítico:
 
a) Es un conocimiento teórico porque es capaz de identificar los fenómenos educativos y distanciarse de ellos, observándolos con instrumentos de análisis para poderlos interpretarlos y explicarlos. El Conocimiento Pedagógico genera teorías educativas. Un modelo teórico educativo es aquel que explica un fenómeno humano colectivo, superando su perspectiva histórica, antropológica, biológica, sociológica, psicológica, neurológica, filosófica y política. Además, un modelo educativo es un modelo utópico global e integrado de humanidad, que se proyecta en el futuro, para lograr el cambio de las personas implicadas en ese fenómeno. Este cambio personal logra el cambio de la sociedad, de acuerdo a un fin o unos intereses, previamente establecidos.
 
b) Es un conocimiento práctico porque sabe cómo actuar educativamente, es decir, como actuar para potenciar a la persona y a la sociedad, cómo actuar para mostrar y captar valores. En definitiva el Conocimiento Pedagógico sabe como modificar la realidad existente en base a un proyecto intencionado y de acuerdo a una opción moral concreta. Este saber actuar implica un método y una finalidad fundamentada, ambos, en un modelo teórico y moral de progreso humano.
 
c) Es un conocimiento crítico-reflexivo del modelo teórico y del modelo ético, que fundamenta el modelo práctico. También, es reflexión crítica sobre la práctica pedagógica, para hacer disminuir lo falso, la incoherencia, lo dogmático, lo reduccionista, lo simplista...
 
En definitiva, el Conocimiento Pedagógico genera: a) modelos teóricos sobre qué tipo de educación, para qué tipo de hombre y para qué sociedad; b) modelos prácticos sobre cómo hacer esta educación y con qué recursos; y c) modelos críticos-reflexivos que controlan la calidad del proceso y del modelo aplicado, es decir, modelos evaluativos que garantizan el aprendizaje, respetando la dignidad plena de las personas, implicadas en dicho proceso.

Para pensar:
¿Cuál es el modelo ético de las prácticas educativas de las sociedades del Siglo XXI? ¿Cómo debería de ser el modelo pedagógico para esta sociedad?

Para profundizar:
Moore, T.W. (1974). Introducción a la Teoría de la Educación. Alianza Editorial.

lunes, 19 de marzo de 2007

Reflexividad

La reflexividad es un concepto nuevo de la filosofía de la ciencia. Se define como " la imagen devuelta a un sujeto cognoscente por otros sujetos cognoscentes, equipados con instrumentos de análisis” (Bordieu, 2003:17). 

La reflexividad tiene como objetivo reforzar el conocimiento científico mediante el contraste, la discusión, la negociación, el consenso y el compromiso. Se trata de generar colectivamente conocimiento, utilizando y dominando todos los métodos y técnicas de investigación. 

Este método de conocimiento supone, tal y como propone Sócrates, mirar irónicamente al mundo social que envuelve la investigación para espolear los espíritus autocomplacientes y seguros. 

Es un método en el que los investigadores y los analistas trabajan conjuntamente, y se toman su tiempo, desde una postura integradora, para catalogar las experiencias tanto respecto de los problemas como de las soluciones.

La reflexividad trata, en definitiva, de eludir toda confrontación ficticia, artificial y dominante, por tanto, el mayor efecto de la reflexividad es estar atento a las manipulaciones ideológicas y las apariencias de objetividad, para criticar de igual manera toda postura humana, preestablecida como cierta e indiscutible.

Para pensar:
¿Qué es la reflexividad pedagógica?

Para profundizar:
Bordieu, P. (2003). El oficio del científico. Ciencia y reflexividad. Anagrama.