viernes, 28 de diciembre de 2012

Los Fines de la Educación Hoy. La Nueva Utopía Pedagógica

La educación hoy no ha logrado vencer la violencia y la injusticia que atenaza al hombre, ni tampoco ha logrado erradicar sus ansias de auténtica libertad. Basta lanzar la mirada sobre los movimientos sociales pacifistas del mundo actual. El hombre, hoy más que nunca, mira para todos lados buscando un cambio cualitativo en sus vidas. 

Sin embargo, la crisis del pensamiento actual se proyecta en una educación materialista y mercantil en la que:

1.- Se niega el conocimiento transcendente y con ello se niega, a la persona, la posibilidad de una comprensión global de totalidades.
2.- Se marca al hombre con las afirmaciones de una ideología incuestionable y, con ello, se niega al individuo la posibilidad de construir su propia identidad.
3.- Se imponen las apetencias, los intereses y los deseos de la colectividad como valores y, con ello, se niega al sujeto la posibilidad de lograr la dignidad basada en valores reales.
4.- Se incita al humano hacia la emancipación, es decir, a la conquista de prebendas sociales que alienan al sistema y con ello se niega, a todos, la posibilidad de una auténtica liberación de los poderes públicos.

Desde Horkheiner y Adorno, pasando por la Escuela de Franckfort a la Escuela Dialógica de Habermas y Apel y, en otro lado, la hermenéutica, el existencialismo y el pensamiento de la diferencia; todas estas corriente coinciden en el diagnóstico desesperado de la modernidad y la búsqueda de nuevos proyectos.


Quizás se pueda encontrar ese cambio en la nueva utopía pedagógica, que propone:

1.- La desmitologización de la dimensión transcendente del hombre, para llegar a su comprensión como realidad ineludible del ser y su devenir histórico.
2.- La reflexividad, sin prejuicios ideológicos, sobre las causas primeras del universo y el sentido último del hombre.
3.- La racionalidad lógica, que no es justificación individual de actos caprichosos, sino pensamiento coherente iluminado por una acción comprometida con el bien común.
4.- La construcción de la propia identidad de cada hombre, en comunidades de aprendizaje donde el ser humano encuentre el sentido (origen y finalidad) de su propia vida, cuestionándose todas las ideas y comportamientos, sin coacciones ideológicas.
5.- La interacción intersubjetiva (sin intereses manipuladores) donde lo valioso pueda ser captado. Lo valioso no se negocia, no se deduce. Lo valioso se descubre en un acto relacional de voluntades con inteligencia; es decir en una comunidad de racionalidades abiertas a lo nuevo, a lo in-derivable…
6.- La dignidad universal del hombre que realiza, en la vida de cada persona, todos los valores. Estos valores de forma absoluta potencian la naturaleza humana. La dignidad es constitutiva de cada ser humano, con independencia de sus circunstancias socio-culturales, psicofísicas y evolutivas; y cada ser humano debe de ser tratado según esa dignidad.
7.- La libertad que nadie puede conceder, ni se puede reclamar a nadie, ni se conquista. Con la libertad no se logran privilegios, al contrario, se entregan. La libertad, que cada hombre posee, se ejerce escogiendo el bien, cueste el esfuerzo que cueste; o se entrega a cualquier postor a cambio de cualquier prebenda… Cuanto más fácil le es al hombre escoger el bien, más libre es y menos corruptela soporta.
8.- Las relaciones de apertura, exclusivas de hombres libres y con racionalidad lógica. Este tipo de relación se establece en la expresión y captación de valores que superan los deseos y apetencias, puramente, fisiológicos, afectivos y/o sociales. En estas relaciones el hombre se des-enraíza de lo material (tener más para satisfacer deseos) y establece relaciones de auténtica igualdad, creándose un espacio donde la persona es capaz de generar conocimiento creativo y útil para la comunidad. Es decir, se convierte en una persona competente.

En definitiva, en esta propuesta pedagógica la educación recupera su utópica función de potenciar el desarrollo integral del hombre y transformar la sociedad, en un mundo que reclama coherencia de pensamiento-acción-afecto, para poder conducir el cambio global continuo hacia metas de igualdad, justicia y paz en toda la humanidad.

Para pensar
¿Qué métodos y/o estrategias didácticas debería aplicar una enseñanza coherente con las propuestas de la nueva utopía pedagógica?

Para profundizar
Sáen, L. (2009). Movimientos filosóficos actuales. Trotta

Los Fines de la Educación Hoy. Crisis del Proyecto Modernista

Desde finales del siglo XX el slogan filosófico viene siendo la crisis de la razón y la muerte del hombre (el slogan del siglo XIX fue la muerte de Dios). 

El siglo XXI sigue avanzando bajo la amenaza del cientificismo, heredero de la ilustración más despótica. 

Desde el siglo XIX se viene generalizando, a nivel mundial, la actitud positivista que extiende el desarrollo de las ciencias naturales, reduciendo todo el saber a sus criterios empíricos. Esta actitud penetra todas las culturas y se manifiesta en la reclamación de privilegios por parte de la racionalidad tecnológica, en la disgregación del conocimiento en ámbitos atomizados, en la oposición irreconciliable de supuestos valores y en la materialización de la vida en su totalidad. 

Estos síntomas permiten diagnosticar la agonía de la ideología, sin embargo, lo que agoniza es la utopía, en el sentido de un proyecto común posible que alimente la esperanza de mejora de la sociedad y ofrezca propuestas reales de cambio para la humanidad. 

El noble proyecto ilustrado de autonomía para el hombre en el descubrimiento del logos universal, que alentó las utopías modernistas (transformadas, finalmente, en feroces totalitarismos de inusitada capacidad destructiva), ha dado paso a la fragmentación del pensamiento actual en una serie de rasgos que atraviesan, de forma inevitable, la mentalidad globalizada de nuestro tiempo. Estos rasgos son:

1.- Desmitologización: toda la realidad se interpreta en términos de causa y efectos azarosos: biológicos, físico y psíquicos. Se prescinde de las causas últimas.
2.- Desacralización: el sentido es una cuestión transcendental que no sobrepasa la consciencia subjetiva. Se prescinde de la transcendencia humana.
3.- Secularización: la razón individual es el único criterio que rige el actuar y sentir del humano (ni religión, ni estado).
4.- Ideologización: la norma ideológica es incuestionable.
5.- Subjetividad: el humano es la medida de la interpretación de realidad. Es el que decide, de forma colectiva, qué es lo valioso.
6.- Relativismo: se niega la perspectiva universal y objetiva de los valores. Todo vale, incluso el anti-valor.
7.- Emancipación: autonomía, concedida graciosamente, de toda autoridad, espiritual, jurídica, social o política. La emancipación se logra usando la razón de forma pública o bien se conquista con la revolución violenta.
8.- Reduccionismo social: el hombre sólo puede tener relaciones mundanas. Estas relaciones se circunscriben al contexto espacio-temporal y al ámbito del placer y el poder, donde el más violento, el más corrupto, el más manipulador, el más seductor…. logra prebendas y privilegios.

Todos estos rasgos del pensamiento actual encierran trágicas contradicciones:

1.- Se explica todo por las causas y los efectos (desmitologización) y, sin embargo, las causas primeras y los efectos últimos del universo y el hombre se entregan al azar, a la nada o la repetición cíclica del todo (desacralización).
2.- Se argumenta que la razón individual es el criterio supremo del hombre (secularización) y sin embargo se absolutiza la ideología como incuestionable, aunque sus afirmaciones vayan en contra de la racionalidad científica y el criterio moral más elemental (ideologización).
3.- La colectividad es quién decide lo valioso (subjetividad) pero todo vale según los intereses de la ideología (relativismo), que es la que conforma el pensamiento de la colectividad.
4.- Se aspira a la autonomía (emancipación) pero esa autonomía se usa en una esfera de relación en la que se pretende ser más que el otro (reduccionismo), que es la causa y el efecto de la servidumbre, la dependencia, la sumisión, la esclavitud…

Sin duda, la educación reproductora actual está formando a personas en las contradicciones mencionadas, esto supone que la educación hoy no se cuestiona nada racional (lo racional se muestra en el pensamiento coherente), no permite tomar consciencia de nada real (lo real se identifica en la acción coherente) y no muestra nada valioso (el valor se capta en las acción-pensamiento-afecto coherente). En definitiva la educación hoy es un mass media que difunde los slogans de la ideología, aplicando estrategias publicitarias. La educación hoy ha olvidado su función de desarrollar el juicio crítico libre en el ser humano.

Para pensar
¿En qué se diferencia las estrategias publicitarias de las estrategias didácticas?

Para profundizar
Sáen, L. (2009). Movimientos filosóficos actuales. Trotta

martes, 10 de enero de 2012

Conocimiento Didáctico


Hoy no se puede hablar de conocimiento en sentido unívoco. La ausencia de certezas, que caracteriza el nuevo milenio, también afecta a los métodos y criterios, para determinar la validez o verdad de un conocimiento u otro. Así pues, hoy se pueden considerar los distintos tipos de conocimiento humano y entre ellos, justificar que tipo de conocimiento genera la Didáctica, para que cada individuo decida la validez, o no, del mismo. 

Entre los tipos de conocimiento al alcance del ser humano del Siglo XXI, se encuentra:

1. El mito, es decir, lo que de forma irreflexiva se piensa sobre las grandes cuestiones en torno al mundo, la vida y los hombres. Se trata de un pensamiento imaginario que se construye con los iluminados ojos de la literatura. El pensamiento mitológico es el modo de compresión, cuando no se sabe nada sobre las causas verdaderas de las cosas.

2. La religión es el conocimiento que surge de la reflexión y experiencia de Dios. Este conocimiento explica el mundo y el ser humano desde presupuesto divinos y construye un lenguaje propio (símbolos, signos y ritos) para comunicarse con Dios y rendirle culto.

3. La filosofía comparte temas de interés con el mito y la religión pero se diferencia en el método para generar el conocimiento. El método filosófico es la duda, la prueba racional y la fundamentación. Usa exclusivamente la razón. El método del mito es la imaginación poética y el método religioso es la intuición racional iluminada por la fe.

4. El conocimiento científico es el conocimiento sobre los fenómenos físico-materiales y/o humanos, aplicando el método científico. Este método consiste en: 1) observación y/o reflexión, 2) formulación de hipótesis y/o interrogantes, 3) experimentación empírica siguiendo un método, 4) enunciado de leyes generalizables o transferibles.

5. La ideología es un compendio de ideas sacadas de la religión, la filosofía, la ciencia... que responde al interés de conformar la opinión de las personas con fines de justificación política (gestión y distribución del poder).

6. La magia, es la creencia que atribuye poder a los objetos y personas para controlar el mundo, la naturaleza y los hombres, infundiendo temor y/o sugestión.

7. La mentalidad son valores y antivalores predominantes en un momento histórico concreto y que configuran los conocimientos comunes (ideas, comportamientos, afectos) de los humanos de esa época.

8. La sabiduría popular, es el conocimiento sobre el ser humano y el mundo que ha surgido de la experiencia colectiva de una cultura o grupo étnico. Normalmente se expresa de forma simbólica, en dichos, refranes, leyendas, cuentos, fábulas, canciones, chistes, normas de comportamiento, tradiciones...

En esta distinción de conceptos se destaca que la ideología está siempre asociada al ejercicio del poder, y la mentalidad de una época está altamente determinada por la ideología imperante en ese periodo histórico.

Es importante señalar que la ideología se utiliza, en ocasiones, como sinónimo de filosofía. Por ejemplo, es común escuchar a políticos decir: "mi filosofía es esta...." Sin embargo, la filosofía es amor a la verdad por la verdad, sin ningún otro interés que gozar la verdad racional y emocional. La ideología justifica el deseo de mantener o procurarse un espacio de poder. La ideología siempre es cínica y/o hipócrita, es decir, no tiene problema en utilizar la mentira (aporías, sofisma, falacias y demagogias) para conservar una posición de privilegio social y económico.

Otro matiz a destacar es que la metafísica (rama de la filosofía que se ocupa de cuestiones últimas y transcendentes para el hombre), a veces, se identifica con magia. La magia son siempre creencias supersticiosas. Relacionar la magia con la metafísica es darle, a la primera, un valor racional, nada más lejos de la irracionalidad de sus prácticas y creencias.

Es común confundir la magia con la ciencia, o con la religión. Es cierto que muchas personas vivencian la ciencia, o la religión, como una magia. Por ejemplo, para algunas personas y/o culturas, el médico es un "chamán" (mago); y a los ritos y/o símbolos religiosos se le atribuyen poderes supra-mundanos. Sucede, también, que en algunas culturas se utilizan los conocimientos científicos como magia, manteniendo a la población en la ignorancia de las causas y efectos naturales de los hechos que se presentan como mágicos. Esto ocurría en la Cultura Maya, Egipcia... y ocurre en algunas culturas tribales actuales. Por otra parte, identificar la magia con la religión es pretender que las grandes cuestiones del hombre, tales como, el sentido y origen último del hombre y del mundo; el bien y el mal, la libertad humana... son cuestiones que no atañen a la racionalidad humana; desvalorizando así todo conocimiento religioso.

También es importante señalar que el mito se diferencia de la magia en que, si bien, ambos son sistemas de pensamiento imaginario, en el mito hay un cierto interés estético y ético de responder, de forma simbólica, a las cuestiones esenciales del hombre (mencionadas anteriormente). La magia se mueve por el deseo, exclusivo, de manipular al hombre, anulando totalmente su racionalidad. Como ya se ha señalado, la magia es creencia irracional en algo o alguien que no explica nada, sino que sugestiona la mente con el temor que infunde el atribuir poder inexplicable a las cosas o a las personas.

En este análisis gnoseológico de conceptos, a un educador crítico, no se le escapa el interés resurgido hoy, por la magia en todas sus modalidades: adivinación del futuro, visiones ultramundanas, personajes demoniacos o de ultratumba, efectos paranormales, brujerías.... ¿No responderá este despertar de la mentalidad mágica (que se extendió, especialmente, durante la Edad Media, bajo la influencia de las invasiones nórdicas) a un interés político de anular mentes para su uso y manejo, cuando la ideología está en declive?

Volviendo al tema que ocupa esta reflexión, la Didáctica, como campo de conocimiento, tiene su origen en la primera reflexión filosófica sobre el hombre. Del hombre, en su plena extensión de la palabra se ocupa, por primera vez, la Filosofía Ática, especialmente, en Sócrates y Platón. La Didáctica, por lo tanto, es un conocimiento que se desarrolla, paralelamente, a la racionalidad de la Filosofía, hasta el Siglo XIX. Siglo, este, en el que se empieza a utilizar el método científico para generar Conocimiento Didáctico.

El objeto de conocimiento de la Didáctica es la enseñanza y esta es una actividad exclusiva de hombres libres para hombres libres, que buscan su desarrollo cognitivo, afectivo y comportamental. Por lo tanto, el Conocimiento Didáctico siempre será:

a) Un Conocimiento Filosófico, en la medida que se plantea preguntas sobre que es el ser humano y como perfeccionarlo, es decir, preguntas racionales para ser contestada de forma racional sobre el origen y sentido último del ser humano (Metafísica). El Conocimiento Didáctico, hoy, está altamente relacionado con la Axiología que es el campo de la Filosofía que estudia los valores.

b) Un Conocimiento Científico, en la medida que diseña procesos sociales para la promoción del aprendizaje hacia el logro de competencias vinculadas a valores humanos. La eficacia de estos procesos debe ser contrastada con metodología científica.

Sin embargo, en la mentalidad actual no se entiende que el Conocimiento Didáctico sea un conocimiento filosófico-científico. Es común encontrar entre los profesionales que se dedican a la enseñanza, personas que confunde el conocimiento didáctico con la sabiduría popular. Por esto en su actuación docente se limitan a repetir comportamientos con los que han sido educados.

Otro profesionales y políticos de la educación entienden que los Conocimientos Didácticos (incluidos los términos que se utilizan) deben cambiar según la mentalidad de cada época, considerando obsoleto cualquier conocimiento perteneciente a otras épocas históricas; e ignorando, incluso, el bagaje histórico del Conocimiento Didáctico.

Otros piensan que la Didáctica se debe usar para la persuasión ideológica, transmitiendo slogan políticos.

Los padres suelen confundir el Conocimiento Didáctica con la magia porque esperan de él una acción supra-mundana que transforme a sus hijos en ciudadanos de éxito. Todo ello, sin implicación personal alguna por parte de nadie, ya que, al profesor se le niega la autoridad, al estudiante no se le exige nada, y los padres renuncian a sus responsabilidades.

Finalmente, muchos estudiantes y políticos confunden el Conocimiento Didáctico con el mito, en cuanto que promulgan la poética imaginación de que este conducirá al alumnado, de forma divertida y sin esfuerzo, a altas cuotas de calificación y cualificación, introduciéndolos de forma fácil en el mercado laboral.

Para pensar:
¿En qué consiste la Didáctica desde el Conocimiento Filosófico-Científico? ¿A qué interés ideológico responde la mentalidad de que el Conocimiento Didáctico no es Conocimiento Filosófico-Científico?

Para profundizar:
Gérard De Vecchi, A. G (2006). Guía práctica para la enseñanza científica. Díada

jueves, 24 de noviembre de 2011

Enseñar a la Especie Humana: Ser Humano, Ser Persona, Ser Hombre


El ser humano es el humano que se rige por pasiones psicofísicas de placer y poder. Los métodos para alcanzar estos estados sensitivos-emocionales es la violencia en sus diferentes modalidades: a) persuasión y adoctrinamiento ideológico b) descalificación, insulto y difamación verbal; y c) agresión y violencia física.

El ser humano se diferencia de otras especies animales en que las apetencias de placer y poder pueden llegar a ser un fin en sí mismas. Sin embargo, el animal se mueve, siempre, por los instintos básicos de alimento y procreación que, también, conducen a estados sensitivos pero con una finalidad: la supervivencia de la especie.

Otra diferencia entre la especie humana y las especies animales es que, en sí mismo, el humano encierra un potencial ilimitado para superar sus inclinaciones psicofísicas. El ser humano puede llegar a vivir, sobre todo, de estados afectivos-espirituales (sentimientos, voluntad e inteligencia) en libertad. En el cultivo de estas experiencias vivenciales, exclusivamente humanas, se va construyendo la persona, para llegar a ser hombre.

La palabra hombre, en sentido filosófico, se refiere a una forma de ser persona que incluye al hombre y a la mujer. La palabra hombre no significa género alguno, al igual que la persona es una palabra con género femenino y, sin embargo, incluye tanto al hombre como a la mujer. El lenguaje es un instrumento que sirve para significar, si se conoce sus códigos y signos, según el contexto comunicativo. El lenguaje, en sí mismo, no es no excluyente ni incluyente, quien incluye o excluye es la intención de la persona que usa ese lenguaje.

El humano, desde el punto de vista filosófico, puede ser entendido como:

a) El Dionisios (dios griego del vino que surge en las montañas de Tracia en el Siglo VI a.C). Orfeo, cantor y dramaturgo, es su sacerdote. En la filosofía moderna, Nietzsche hará del Dionisios el símbolo de su super-hombre. Es el humano que entrega su existencia a su esencia psicofísica, es decir: al placer y al poder. Este es un ser mecánico, según Empédocles, Leucipo y Demócrito. Es un ser que utiliza la inteligencia para lograr el poder, según los Sofistas. Es el ser hedonista del Epicureismo. Es en definitiva, el humano escéptico de Hume, el materialista de Voltaire, el pesimista de Shopenhauer y el que se somete al poder del Estado para lograr el bienestar, en Hobbes, en Marx y en Engels.

b) El hombre con alma y espíritu, es el hombre con principio de vida autónoma. Además es el hombre con inteligencia racional, para encontrar la verdad; y con voluntad, para hacer el bien y gozar la belleza. El alma es vida independiente que desea la libertad y, el espíritu, es inteligencia que desea la verdad, activando la voluntad hacia la bondad y la belleza. Este es el hombre capaz de ejercer su poder sobre su propio placer, por libre decisión y sin coacción externa. Este es el hombre que tiene su origen en la mitología de Homero y Hesiodo, donde aparecen los temas de la responsabilidad y la vida después de la muerte. Es el hombre de Anaxágoras, de Sócrates, de Platón y de Aristóteles. Es el hombre de la "philosophia perennis" de Occidente que se prolonga en la Estoa y en la Patrística de la Era Romana. Se desarrolla en la Escolástica, durante toda la Edad Media. En la Edad Moderna, enlaza con Descartes, Leibniz, Wolff, Herbart, Kierkegaard, Whitehead. Este hombre está presente en toda la Fenomenología del Espíritu, pero con fundamentación subjetivista. Es, en definitiva, el Hombre que posee la dignidad que expresa los valores declarados en la Carta de los Derechos Humanos.

En la filosofía, desde el Siglo VI a.C. hasta la Edad Moderna, ha predominado una filosofía que presupone un Ser Superior, el cual conduce el alma y el espíritu del hombre hacia la libertad, la verdad, la bondad y la belleza. Sin embargo, a partir del Siglo XVIII, viene predominando una filosofía, no transcendente sino, transcendental, es decir, subjetiva. Más allá del fenómeno (lo experimentado con un referente físico o psíquico) no hay nada. El gran dilema de la filosofía actual es encontrar criterios de libertad, verdad, ética y belleza, no relativos (que no cambien según las personas, las circunstancias o las ideologías dominantes).

En síntesis, en la filosofía unas corrientes entiende el hombre como ser material de experiencias psicofísicas. Otras corrientes entienden que, además de esa evidencia material del hombre, hay otras evidencias, tales como, la experiencia de la libertad, de la responsabilidad, la experiencia noética, la experiencia ética, la experiencia estética y la experiencia de la transcendencia. Tradicionalmente es esto lo que se entendía por alma y espíritu. En la filosofía actual estas palabras se sustituyen por los valores.

Lo importante, pedagógicamente, es decidir qué tipo de hombre debe promover la enseñanza al margen de los intereses de la ideología dominante. Desde el punto de vista didáctico, se debe propiciar las condiciones para que cada persona encuentre criterios de libertad, verdad, bondad, belleza... dentro del marco de los Derechos Humanos, pues esta Carta garantiza una cierta convivencia pacífica en Occidente. Sabiendo que, incluso, esos valores comunes presentes en la Carta de los Derechos Humanos, pueden ser superados por el alma y espíritu humano ¡quién lo encuentre!

Para pensar:
¿Qué tipo de persona debe de fomentar la educación?

Para profundizar:
Savater, F. (2009). Historia de la filosofía sin temor ni temblor. Espasa

miércoles, 23 de febrero de 2011

De la Filosofía a la Pedagogía. El Primer Debate sobre los Fines de la Educación

Con la Sofística entran en la escena del pensamiento filosófico (que siempre fue búsqueda de la verdad por la razón) los problemas sobre el conocimiento (es decir, ¿qué es la verdad?) y sobre el valor (es decir, ¿cuál es el fin y el sentido del hombre?). La Sofística nace en la época del imperialismo de Pericles (495-429 a.C), por lo que se necesitan hombres competentes con voluntad de acción para la vida pública. 

Sofística significa, realmente, formación; pero formación para la dirección política. Los sofistas llaman a su método "conducción de almas" y este no es otro que la retórica y la propaganda. Se necesita conocer de todo para poder hablar de cuanto se presente en ese despliegue de persuasión y palabra brillante. Protágoras y Gorgias muestran como este método se puede poner al servicio de cualquier fin. Platón dirá que si el fin no es valioso, es decir, no persigue la verdad, en este caso no es guía sino "captura de almas" (manipulación). Para Platón la dialéctica al servicio del puro subjetivismo de los intereses políticos es "retruécanos de palabras y fantasmoría".
 

Sin duda, con la Sofística se inaugura en el pensamiento filosófico el problema del fin y sentido del hombre, el problema de los contenidos (qué conocer) y el método más apropiados para logra ese fin. Con la sofística se inicia el Pensamiento Pedagógico y más concretamente el Conocimiento Didáctico; esto es, objetivos, contenidos y metodología para conducir el aprendizaje del hombre. Pero también con la Sofística, la Filosofía Jónica despierta de esa etapa de inocencia, en la que no se albergaba duda sobre la capacidad de la razón humana para alcanzar, únicamente, la verdad.
 

La Sofística no se plantea realmente problema filosófico alguno, sino que bajo la apariencia de una filosofía oculta su interés pragmático. No son sabios al estilo de la metafísica presocrática (Anaximandro, Parménides y Heráclito) que se preocupaban por explicar el mundo en su totalidad (es decir, su origen, su composición, su funcionamiento y su sentido). La única pretensión del sofista es la propaganda de la ideología política, especialmente entre los jóvenes. Por esto, sus ideas fundamentales son el relativismo (esto significa que el hombre individual decide lo que vale o no) y el escepticismo (dicho de otra forma, no existen verdades universales y objetivas). Para fines de manipulación política estas ideas son muy útiles. Platón replica: si no existen verdades universales y objetivas, tampoco lo son las ideas que defienden los sofistas. Y si sus ideas no son universales y objetivas ¿por qué los sofistas las aseguran como si fuesen validas para todo hombre, despreciando otras ideas con total intolerancia?
 

El relativismo sofista convierte la ley y la religión en convenciones y costumbres... (Hipias, Critias), que se pueden manipular al antojo de los intereses del estado. La justicia en satisfacción de los deseos del gobierno (Antifón) y el poder en ejercicio de la fuerza (Calicles). En definitiva, el sentido y fin del hombre es la satisfacción del deseo y el apetito de poder. Encontramos aquí, en estado primitivo, a Hobbes y a Nietzsche (entre otros), por lo que la sofística, antes y ahora, constituye un señuelo seductor para todo ser humano.
 

Los defensores del sofismo arguyen sus éxitos en la dicción, en el arte, en la ciencia, en la política... Platón en su diálogo Fedro, responde: "muchas cosas se llaman bellas y grandes, y sin embargo, es la persona, incontable veces, víctima del engaño y de la falsa apariencia". Para captar la auténtica belleza y la incomparable grandeza es necesario saber, de antemano, cuál es la verdadera esencia del hombre. Esto no está al alcance de aquel que niega la verdad objetiva que el conocimiento humano puede alcanzar y los valores universales que puede llegar a captar.
 

Verdad y valor del hombre se descubren, por primera vez, en la Filosofía Ática (Sócrates, Platón y Aristóteles), donde está el germen racional de la esencia humana; fin y fundamento de la Pedagogía y el Conocimiento Didáctico. Porque el Conocimiento Didáctico es ese conocimiento, que conduce el aprendizaje de ser humano hacia su esencia de hombre y no hacia los dictados de la ideología política dominante. También, hoy, en la Pedagogía y en la Didáctica se encuentra la apariencia y el engaño sofista.

Para pensar:
¿Cuáles son los principios de la Pedagogía actual que fomenta el sofismo de la sociedad?

Para profundizar:
Filostrato (1998). Vida de los sofistas. Gredos
Platón (2003). Diálogos. Gredos

miércoles, 1 de octubre de 2008

Colaboración Intercultural


Sin duda, un rasgo que define las viejas y nuevas sociedades multiculturales son los problemas que dificultan el normal desarrollo de los grupos y las personas: guerras, delincuencia, dependencias patológicas, pobreza y marginación, acosos, fobias, terrorismos, violencias, analfabetismos, enfermedades etc. La solución pedagógica que el mundo se plantea, hoy, para resolver esos problemas, es promover la colaboración. Pero la colaboración no es posible, si no se tiene una percepción clara de la igualdad entre los diferentes grupos étnicos y subculturas de la sociedad.

En este documento se defiende que cuando se colabora en igualdad, el progreso de la sociedad será mayor, cualitativa y cuantitativamente, sabiendo que la concepción actual del progreso esta unida: a) al desarrollo integral de cada persona, b) a la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos, a fin de para participar en las instituciones sociales; y c) a la conservación del medioambiente. Es decir, progreso es calidad de vida humana y productividad socioeconómica sostenible.

En definitiva, para lograr el progreso de las sociedades multiculturales se necesita colaborar en igualdad y para esto último, se necesita percibir a cada persona que forman el grupo colaborador. como un igual en dignidad, pero diferente en competencias culturales y capacidades humanas.

Se suele argumentar que no es posible la igualdad para la colaboración de las culturas si no existe homogeneidad económica y socio-cultural. Nada más lejos del concepto de igualdad cultural. La antropología actual no confunde la igualdad con la homogeneidad. Homogéneidad se refiere a que todas las personas tengan idénticos recursos, o idéntico género, o idéntica profesión, o idénticas aspiraciones, o idéntico origen étnico, o idéntica religión…. Sin embargo, la igualdad cultural es un valor que se opone a todo intento de homogeneizar el ser humano. La igualdad cultural reclama tanto el respeto por la diversidad humana en todas sus dimensiones, como el derecho a las mísmas oportunidades sociales, políticas y económica. Derecho, este último, sustentado por la idéntica dignidad de la persona.

En consecuencia, colaborar en igualdad no precisa de ninguna condición previa homogeneizante de sus individuos. Sí, necesita unos mínimos que aportar y hacer fructificar en el proceso de colaboración. Esos mínimos comunes, en aquello que se desea construir conjuntamente, pueden ser materiales y/o personales; y se logran compartiendo (nunca exigiendo) lo que se tiene. Así pues, compartir es el primer paso de la colaboración en igualdad. El siguiente paso de la colaboración es el trabajo cooperativo. La cooperación en el trabajo es una actitud que capacita para el progreso desde la valoración del otro.

En definitiva, la colaboración en igualdad, reclama riqueza de capacidades humanas (más que de recursos materiales), para percibir al otro desde su humanidad. Desde este enfoque se otorga al otro una dignidad idéntica a la propia.

La colaboración en igualdad es posible cuando todo ser humano recibe el máximo valor por su condición de ser humano y no se le juzga por lo que posee o parece ser. Para ilustra esta posición ética y estética se pondrá un ejemplo. Cuando se trata de resolver un problema que puede azotar a toda humanidad (como es el caso de una epidemioa global) lo más lógico sería poner los medio políticos y económicos para que, a nivel mundial, se uniesen esfuerzos en busca de soluciones. En esta colaboración, cada país aportaría todos los medios humanos y materiales a su alcance, lo que permitiría conocer mejor la enfermedad y la evolución de los tratamientos. Sin embargo, existe la percepción extendida de que las culturas con medios tecnológicos avanzados aportan más que otras, en esta colaboración, por lo tanto, es lógico que se beneficien económicamente de los resultados. 

Sin embargo, es necesrio hacer la siguiente reflexión: cuando se descubre un paliativo para una epidemia global: ¿quiénes son los beneficiados? Sin duda, las personas que recuperan calidad de vida y las sociedades que mejoran su productividad. Si el fruto de la colaboración está al alcance de todos, con independencia de lo que cada país o cultura haya aportado, más personas en el globo terráqueo podrán participar en el progreso de sus distintas sociedades. El progreso de cada sociedad es el progreso de todas las sociedades, por la interconexión que caracteriza el mundo sociocultural. 

Hoy en día nadie duda de la necesidad de la colaboración para la resolución de los problemas sociales, económicos y medioambientales, no obstante, se mantiene la convicción de que unos grupos étnicos, unas tendencias culturales, son mejores que otras (es mejor lo laico que lo religioso, es mejor la juventud que la vejed, es mejor el nacido que el no nacido, es mejor lo público que lo privado, es mejor el trabajador que el empresario, es mejor la mujer que el hombre, es mejor el nigeriano que el marroquí… o viceversa). Este tipo de percepción cultural, sesgada por las ideologías políticas, supone un empobrecimiento de la sociedad, que se mantienen y se fomentan, especialmente, a través en las redes sociales y medios de comunicación.

Frente a los sesgo de las ideologias, es necesario constatar que la historia de toda sociedad es un proceso muy largo, donde cada grupo étnico y/o cultura ha ido dejando algo de sí mismo (positivo y negativo). Por ejemplo, para comprender y conocer el pasado y el presente de una ciudad tan profundamente rica como Granada, es preciso conocer que en esta ciudad han existido, y existen, mezclas de distintos grupos étnicos y subculturas: Tartesos, Túrdulos, Iberos, Fenicios, Romanos, Visigodos, Taifas, Ziríes, Nazaríes, Mozárabes, Judios, Gitanos, Castellanos, Vascos, Gallegos, Astures y, ahora, Alemanes, Ingleses, Marroquies, Nigerianos, Ecuatorianos, Argentinos, Mejicanos, Italianos... esta es su riqueza cultural que se hace siempre diversa con la llegada de nuevos emigrantes. Cada una de estas culturas han aportado, y están aportando, algo a la ciudad de Granada, al mismo tiempo, que cada cultura recoge las aportaciones de las otras.

El progreso de cada sociedad es siempre fruto de los errores y aciertos de las diferentes culturas que interaccionan y cuando esa interacción se percibe en condiciones de igualdad, entonces el progreso es pleno y lo errores de unos son siempre compensados por la bondad de los otros. Citando a Lévi-Strauss (1996) “La exclusiva fatalidad, la única tara que podría afligir a un grupo humano e impedirle realizar su naturaleza, es la de estar sólo”. Pero un grupo humano nunca está más solo como cuando se percibe mejor o peor que los demás, en este caso, la colaboración se convierte en sumisión y dominación, es decir, manipulación.


En definitiva, cada grupo étnico, cada cultura, cada subcultura, desde una perspectiva crítica, posee valores y anti-valores. Esto es así porque cada cultura es una creación humana y son los valores y antivalores de cada persona lo que la sustenta. Solo creando en las personas valores de libertad, unidad, respeto, responsabilidad e igualdad, se puede lograr la colaboración cultural, que permite el progreso sotenible.

Para pensar:
¿Cuáles son las fases metodológicas de la colaboración?

Para profundizar:
Lévi-Strauss, C. (1996). Raza y cultura. Cátedra

martes, 19 de febrero de 2008

La Reflexividad en Sentido Filosófico-Pedagógico

El término central de la filosofía moderna es "la conciencia", que en su puro sentido germánico es reflexividad o conciencia de darse cuenta de sí mismo, de las propias ideas, de las pasiones, etc; en suma, del propio yo. Ese yo no es la realidad del cuerpo material o psicológico, sino la consciencia de sí mismo. Esa consciencia existe sólo en la medida que el yo se da cuenta de lo que es, de su esencia. Fichte define ese yo como el ser que se sabe a sí mismo, que se conoce a sí mismo. Su existencia no es más que su reflexividad, su frente a frente, consigo mismo. Socrates ya propuso "conócete a tí mismo". Es el "ser-para-sí" de Hegel.

Para la mente mediterránea su primera experiencia es la del prójimo o su yo visto desde fuera. Es el hombre social del foro, del mercado, de la plaza... La diferencia entre el mí y el otro es lo que constituye el yo, por lo tanto, necesita de la relación social para identificar su yo. Este yo consiste en mirar al tu, por lo que el yo separado del tu se queda vacio. Por esta razón, el destierro, o el aislamiento, es una de las penas máximas en las culturas meridionales. La consciencia meridional es un yo que se proyecta fuera de sí "en ficticia duplicación, que hace de sí mismo un amigo exterior y le dirige prudentes amonestaciones y tibias confidencias", afirma Ortega y Gasset. Se trata pues de una reflexividad que se hace en la comunidad.

Sin embargo, el yo que vive en la reflexividad es, siempre, el yo que se alimenta de sentirse a sí mismo, es el espíritu que se recoge dentro de sí mismo. Es el yo pleno de intimidad en fuerza recíproca con la soledad. El maestro Eckhart, en la Edad Media, dice que la auténtica realidad se encuentra no fuera, sino en lo más íntimo de la persona y esa realidad siempre se alcanza tras un desierto silencioso. Leibniz ofrece un mundo de yo intelectuales independientes, que nadie puede penetrarlos: son sus mónadas sin ventanas. Descartes y Kant, definitivamente, se quedan con el yo, centro y periferia de toda realidad. Descartes encuentra el yo junto a la materia. La subjetividad en Kant, es la conciencia que abarca el tiempo y el espacio, incluso estas realidades que sustenta la materialidad está dentro de la conciencia. Kant hace de la reflexividad el sentido de la existencia y sucumbe sólo ante la realidad que se da cuenta de sí misma, es decir, no hay más realidad que la consciencia de la reflexión.

Es fundamental advertir que para que exista esta reflexividad antes, es necesario que la consciencia se haya dado cuenta de que exíste otras cosas distintas a sí misma. La consciencia irreflexiva que siente, prefiere, desea, se interesa de forma primaria y espontánea no es reflexividad. 
 
La consciencia de lo otro y la consciencia reflexiva son dos estadios de consciencia del yo que se necesitan y es necesario cultivar mutuamente para la plenitud del yo. Existe otra reflexividad sin límites, que abarca el yo reflexivo, enraizado en la comunidad, que mira al tu, en el Ser Transcendente. Pero esta reflexividad es tema de hombres, a-temporales, in-condicionados, a-circunstanciales y a-espaciales. Es tema de la Metafísica.

Para pensar:
¿Qué diferencia existe entre reflexión y reflexividad? ¿Qué supone la reflexividad desde la perspectiva pedagógica?

Para profundizar:
Ortega y Gasset, J. (1983). Kant, Hegel, Scheler. Revista de Occidente. Alianza Editorial.


martes, 27 de marzo de 2007

El Conocimiento Pedagógico

El Conocimiento Pedagógico es un conocimiento sobre la educación, tan antiguo como el conocimiento filosófico, con el que comparte dos actitudes básicas: la fundamentación y la crítica.
 
La filosofía surge como alternativa a la mitología, conocimiento, este último, de carácter acrítico e imaginativo sobre el cosmos, el mundo y el hombre. La filosofía es amor a la sabiduría, a la verdad racional y empírica, que desde sus orígenes se  comunica, crea seguidores, escuela, academia y universidades..., es decir, genera conocimiento pedagógico o conocimiento sobre qué, cómo y para qué educar a los ciudadanos.
 
En definitiva, el Conocimiento Pedagógico es saber educar para un tipo de sociedad, para un tipo de estado... y esto afecta a la política. Por estas razones, los grandes filósofos fueron y son pedagógos y muchos de ellos fueron y son incómodos para las ideologías políticas (desde Anaximandro a Savater).
Pero, ¿qué es educar?
 
Educar son procesos sociales y culturales. Es decir, procesos humanos comunicativos (conscientes o inconscientes) que posibilitan el resurgir de un tipo de hombre y de un tipo de sociedad. Son siempre procesos de captación de valores o intercambios simbólicos referidos a la potenciación de las diferentes dimensiones humanas (cognitiva, afectiva y comportamental).
 
Entonces, ¿en qué consiste el conocimiento sobre educación?
 
El Conocimiento Pedagógico o sobre la educación es siempre un conocimiento de tipo teórico, práctico y crítico:
 
a) Es un conocimiento teórico porque es capaz de identificar los fenómenos educativos y distanciarse de ellos, observándolos con instrumentos de análisis para poderlos interpretarlos y explicarlos. El Conocimiento Pedagógico genera teorías educativas. Un modelo teórico educativo es aquel que explica un fenómeno humano colectivo, superando su perspectiva histórica, antropológica, biológica, sociológica, psicológica, neurológica, filosófica y política. Además, un modelo educativo es un modelo utópico global e integrado de humanidad, que se proyecta en el futuro, para lograr el cambio de las personas implicadas en ese fenómeno. Este cambio personal logra el cambio de la sociedad, de acuerdo a un fin o unos intereses, previamente establecidos.
 
b) Es un conocimiento práctico porque sabe cómo actuar educativamente, es decir, como actuar para potenciar a la persona y a la sociedad, cómo actuar para mostrar y captar valores. En definitiva el Conocimiento Pedagógico sabe como modificar la realidad existente en base a un proyecto intencionado y de acuerdo a una opción moral concreta. Este saber actuar implica un método y una finalidad fundamentada, ambos, en un modelo teórico y moral de progreso humano.
 
c) Es un conocimiento crítico-reflexivo del modelo teórico y del modelo ético, que fundamenta el modelo práctico. También, es reflexión crítica sobre la práctica pedagógica, para hacer disminuir lo falso, la incoherencia, lo dogmático, lo reduccionista, lo simplista...
 
En definitiva, el Conocimiento Pedagógico genera: a) modelos teóricos sobre qué tipo de educación, para qué tipo de hombre y para qué sociedad; b) modelos prácticos sobre cómo hacer esta educación y con qué recursos; y c) modelos críticos-reflexivos que controlan la calidad del proceso y del modelo aplicado, es decir, modelos evaluativos que garantizan el aprendizaje, respetando la dignidad plena de las personas, implicadas en dicho proceso.

Para pensar:
¿Cuál es el modelo ético de las prácticas educativas de las sociedades del Siglo XXI? ¿Cómo debería de ser el modelo pedagógico para esta sociedad?

Para profundizar:
Moore, T.W. (1974). Introducción a la Teoría de la Educación. Alianza Editorial.

lunes, 19 de marzo de 2007

Reflexividad

La reflexividad es un concepto nuevo de la filosofía de la ciencia. Se define como " la imagen devuelta a un sujeto cognoscente por otros sujetos cognoscentes, equipados con instrumentos de análisis” (Bordieu, 2003:17). 

La reflexividad tiene como objetivo reforzar el conocimiento científico mediante el contraste, la discusión, la negociación, el consenso y el compromiso. Se trata de generar colectivamente conocimiento, utilizando y dominando todos los métodos y técnicas de investigación. 

Este método de conocimiento supone, tal y como propone Sócrates, mirar irónicamente al mundo social que envuelve la investigación para espolear los espíritus autocomplacientes y seguros. 

Es un método en el que los investigadores y los analistas trabajan conjuntamente, y se toman su tiempo, desde una postura integradora, para catalogar las experiencias tanto respecto de los problemas como de las soluciones.

La reflexividad trata, en definitiva, de eludir toda confrontación ficticia, artificial y dominante, por tanto, el mayor efecto de la reflexividad es estar atento a las manipulaciones ideológicas y las apariencias de objetividad, para criticar de igual manera toda postura humana, preestablecida como cierta e indiscutible.

Para pensar:
¿Qué es la reflexividad pedagógica?

Para profundizar:
Bordieu, P. (2003). El oficio del científico. Ciencia y reflexividad. Anagrama.