El conocimiento teórico práctico de la comunicación didáctica, o enseñanza, fundamenta el ejercicio de la profesión docente. Esto significa que la identidad del profesional docente se define por: A) la generación y difusión de conocimientos sobre situaciones de aprendizaje humano, que propician en los estudiantes la oportunidad de descubrir criterios de libertad, verdad, bondad, belleza... Todo ello, a fin de construir ideas, acciones y sentimientos (actitudes) dentro del marco de los derechos humanos; B) el dominio de competencias prácticas tanto de reflexividad axiológica (captación y expresión de valores) como de diseño e implementación de procesos sociales, para la promoción de aprendizajes contrastables y constatables, científicamente.
Sin embargo, esta forma de entender la identidad del docente es fruto de una evolución histórica, de donde han emergido ideas y prácticas sobre y en la enseñanza, que son antecedentes de las ideas y prácticas actuales. Seguidamente, se presenta ideas y prácticas sobre la enseñanza en la Edad Antigua de un modo sintético:
Edad Antigua (del siglo XXXIV a.C al siglo V d.C). De este amplio periodo, destaca la época clásica de la civilización griega (500 al 323 a.C), donde una figura clave fue Pericles (495 al 429 a.C); político que emprendió reformas para fortalecer su posición de poder. En este contexto surge el Sofismo (primer pensamiento sobre para qué y cómo enseñar al hombre). Los sofistas (Protágoras, Gorgias, Pródico, Hipias, Calicles, Trasimaco) proponen que el sentido de ser humano es contribuir al mantenimiento y extensión del estado, así pues, la enseñanza tiene como fin lograr adeptos al poder establecido, sobre todo entre los más jóvenes. Se enseñan estas ideas utilizando la retórica (credibilidad, emoción y razón) y la propaganda.
Frente al Sofismo surge la Filosofía Ática (Sócrates, Platón y Aristóteles) que establece el sentido del hombre en conocer la verdad. Así pues, la enseñanza debe conducir al descubrimiento de la verdad, usando la ironía, la dialéctica (mayéutica, erística), la lógica formal argumentativa y el análisis sistemático de datos empíricos.
En el nivel práctico se crean instituciones de enseñanza (escuelas filosóficas) como la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles. En los niveles más elementales se enseña, a través de los didaskaloi (maestros) las habilidades básicas de la cultura, esto es: leer y escribir, matemáticas y música. Por su parte, los paidólogos (pedagogos) son esclavos cultos que se ocupaban de educar, moralmente, al niño en todos los contextos, hasta la edad adulta.
En el Imperio Romano de occidente (27 a.C – 476 d.C) destacan figuras como: a) Séneca, de la Escuela Estoica, que propone enseñar para la vida conforme a la razón y a la naturaleza, mediante el autoconocimiento y autocontrol; b) Quintiliano, que propone enseñar para la elocuencia oral de una vida justa y virtuosa, promoviendo el aprendizaje de conocimientos diversos. Establece que la enseñanza debe adaptarse a las necesidades del estudiante, mediante la ejercitación mental, la cooperación y una motivación positiva. c) San Agustín, que propone enseñar para que la persona alcance la verdad suprema con la razón, despertando el deseo de conocer y comprender, cultivando sentimientos de amor. Para ello propone métodos didácticos como: i) el diálogo, ii) la activación de la voluntad, iii) la ejercitación de la memoria, iv) el autoconocimiento; y v) la reflexión. Tanto Quintiliano como San Agustín rechazan los métodos coercitivos.
En Roma, los ludi magister (maestros) se ocupaban de la educación primaria siguiendo los currículos de la tradición griega. El grammaticus (profesor), de educación secundaria, impartía literatura, historia, mitología, gramática. El rhetor, a partir de los 16 años, impartía retórica, oratoria y filosofía. También existía la posibilidad de aprender oficios a través de un maestro artesano.
Es reseñable que en la Edad Antigua la enseñanza estaba reservada a los varones de clases privilegiadas.
Así pues, la identidad docente en la Edad Antigua se fundamenta en el conocimiento de las habilidades básicas de la cultura greco-latina, para la comunicación oral y al servicio de los intereses del poder establecido. A nivel práctico, estaba extendida una enseñanza centrada en la repetición (en niveles elementales) y en la retórica y la dialéctica (en niveles avanzados), siendo habitual el castigo. Sin embargo, también, se identifican ideas sobre la enseñanza que pretenden guiar al ser humano hacia el conocimiento de la verdad, motivado la voluntad en el amor. Para ello se proponen métodos variados, como el autocontrol, la reflexión, el diálogo...
Para pensar:
¿Qué antecedentes de la enseñanza actual se identifican en las ideas y prácticas de la Edad Antigua?
Para profundizar:
Katz, J. (1999). The Invention of Childhood: Children and Childhood in the Ancient Greek World. Harvard University Press.
Bloomer, W. M. (2011). The School of Rome: Latin Studies and the Origins of Liberal Education. University of California Press.